MADRE DE DIOS

 

El departamento de Madre de Dios, con justicia declarado como "Capital de la Biodiversidad del Perú", fue creado el 26 de diciembre de 1912, está situado en la zona sur oriental del Perú, colindante con los departamentos de Puno y Cuzco y fronterizo con los hermanos países de Brasil y Bolivia.

Con una extensión de 85,182 Km2; es el tercer departamento más grande del país. Y por sus ingentes recursos naturales y su abundante riqueza genética, constituye el laboratorio natural más grande del mundo

HISTORIA

PRE-INCA

PETROGLIFOS Y EL LEGENDARIO PAITITI

Desde los lejanos tiempos de la Conquista se ha hablado de la existencia de "Ciudades Perdidas" del legendario Paititi y de fabulosas riquezas escondidas entre la floresta del Departamento de Madre de Dios, encaramadas en las estribaciones de los Andes que penetran como espolones en la selva virgen.

Numerosas han sido las expediciones que se han realizado para encontrarlas, sin que ninguno de los exploradores las haya localizado hasta ahora.

Al respecto dice le Padre Aaza en sus "Apuntes para la Historia de Madre de Dios", que le Padre Cenitagoya, también misionero dominico, le informó sobre monumentos de respetable antigüedad encontrados en una expedición al río Pantiacolla, cuando se estableció la Misión que lleva el mismo nombre..

Dichos restos, de los que antes no se tenía noticia alguna, consisten en inscripciones y figuras grabadas en roca en una tensión de once metros de largo por dos de ancho.La codicia de los conquistadores españoles por el oro y el deseo de los indígenas de deshacerse de ellos, dieron lugar en los primeros años a la conquista a la proliferación de leyendas sobre imperios de fabulosas riquezas y bellas mujeres, enclavados en la espesura de la selva.

Uno de los más interesantes relatos de este tipo es el del imperio del Paititi, recogido y mencionado por primera vez por Alvarez de Maldonado al retornar de su desgraciada aventura al río Madre de Dios, o Amarumayo, que era el nombre con que los Incas conocieron este río.

La confusa idea que por entonces se tenía de la región hace que en los relatos de la época se atribuya a los ríos fantásticos recorridos por lejanos lugares. Y así, en la versión dejada por Alvarez de Maldonado sobre su expedición, se mezclan y confunden los ríos Apurímac, Jauja, Jircas, Amarumayo, Manu, etc.

El hecho es que según esta leyenda del Paititi, en la confluencia del Madre de Dios y el Beni, con el río Mantaro, que se suponía se prolongaba hasta el interior de la selva amazónica, había un imperio un imperio en el que se habían originado los Incas, quienes a su vez habían fracasado más tarde en el intento de conquistar a sus supuestos antecesores.

Como había sucedido con anteriores leyendas, el mito del Paititi se propagó y dio lugar a muchas tentativas de penetración en la selva de esa región, conocida también como región de los Mojos, parte de la cual se encuentra hoy en el territorio de Bolivia, en busca de las riquezas que se suponía existían allí.

Desde Cochabamba y Santa Cruz salían también con frecuencia expediciones para explorar la selva amazónica, actividad que cobró inusitada intensidad cuando se generalizó la leyenda del Paititi y así, gobernadores de Santa Cruz hicieron constantes intentos de penetrar a la región de los Mojos y reducirlos.

Tal fue el interés que se puso en estas andanzas que aún el Presidente de la Audiencia de Charcas, Juan de Guizarazu preparó una expedición que no llegó a realizar, pero originó que reuniera una importante documentación sobre todas las tentativas que hasta entonces se habían realizado y sus resultados.

Entre los documentos que reunió, está el relato del cura de Mataca, Diego Felipe de Alcaya, quien dice que los incas penetraron a la región de Mojos y sostuvieron cruentas luchas con invasiones de guaranís.

Dice también Alcaya, que un General incaico, sobrino de un emperador y llamado Mango, logró someter a los indios del Paititi y su imperio llegó a tener una gran extensión.

El conde de Castelar envió un croquis al rey en el que se indica la región de los ríos de Madre de Dios, Beni, Mamoré y Andera y según este croquis la región central del Imperio del Paitii se encontraría en la confluencia de los ríos Beni y Mamoré, en zona que hoy es boliviana.

Pese a las numerosas expediciones realizadas por los españoles a la zona del supuesto Imperio, nunca se llegó a encontrar indicios de su existencia.

LOS INCAS EN ANTISUYO

Las referencias más antiguas que se conocen sobre la penetración de la civilización occidental en la región de Madre de Dios son las que hace Garcilaso sobre expediciones de Sinchi Roca y de Inca Yupanqui, que la crítica histórica pone en duda.

Como se sabe, toda la región que se extendía hacia la otra parte norte y noreste del Cusco formaba el Antisuyo, una de la s cuatro regiones en que se dividía el Imperio de los Incas la cual no llegaron a dominar.

Según Garcilaso, Sinchi Roca penetró en la región de los Antis y ganó hasta el río llamado Callahualla, conquistando los pueblos de la región que corresponde a la actual provincia de Manu.

Dice también que una de las mejores regiones del Antisuyo era "la que llaman Musu y los españoles llaman los mojos" y que Inca Yupanqui se propuso conquistar y con tal fin organizó una expedición que pasó grandes penalidades hasta llegar al río Amarumayo, nombre con que se refiere al río Madre de Dios.

Allí, según el relato del cronista cortaron tan gran cantidad de árboles que pudieron fabricar suficientes bolsas para transportar diez mil hombres que se embarcaron con sus alimentos y armas navegando por el gran río hasta llegar a la región que poblaban los Musus.

Pero solo pudieron arribar a su destino unos mil hombres porque el ejército imperial fue diezmado en el camino por las tribus belicosas que no cesaron de atacarlos desde las riberas del río.

Estas versiones recogidas por el gran cronista han sido puestas en duda. La que se refiere a Sinchi Roca, por la confusión de datos históricos que hay respecto a su época y la de Inca Yupanqui porque parece difícil que llegaran hasta el lugar que indica los diez mil soldados que dice se embarcaron para navegar por el Amarumayo.

Además, se considera que con respecto al río mencionado puede haber incurrido en las mismas equivocaciones en que han caído otros relatos posteriores, observándose que en cuanto a la dirección del río hay un completo desconocimiento del asunto por parte de Garcilaso cuando aventura la opinión de que el Madre de Dios o Amarumayo puede ser uno de los que forman el río la Plata.

Según se refiere, perseguido Manco Inca por los españoles intentó internarse en las selvas de Madre de Dios, pero encontró una tenaz resistencia de los salvajes, que lo acosaron hasta ponerle en fuga.

LA COLONIA

LA TIERRA DE "LOS MALDONADOS"

El primer blanco del que se tiene noticias que haya intentado entrar en la región de este Departamento, es Pedro de Candia, uno de los Trece del Gallo. Inició su recorrido por Paucartambo y pasó verdaderas penalidades en las tupidas selvas por las que se internó con sus hombres, la mayoría de los cuales perecieron en la agreste zona.

Ante dificultades tan grandes y desorientado sobre el lugar en que se encontraba, optó por regresar, saliendo con grandes esfuerzos por la zona de Carabaya.

La expedición de Candia tuvo lugar en 1538; un año más tarde Pedro de Ansures e Camporredondo siguió la ruta de Ayavirí, internándose en el Alto Perú, de donde llegó al pueblo de Mojos y luego a recorrer el Beni en una expedición que se prolongó por cinco meses.

Un hecho curioso es que el apellido Maldonado esté ligado a los descubrimientos y expediciones en Madre de Dios hace siglos.

En 1546, Diego Maldonado, apodado El Rico, obtuvo autorización de los funcionarios coloniales del Cusco para explorar la parte oriental de ese Departamento, llegando a internarse en lo que hoy es Madre de Dios , pero pereció trágicamente dejando trunca su expedición, que continuó Pedro Maldonado, probablemente su hijo o hermano, que también tuvo un fin desgraciado.

Otros intentaron también la misma empresa recordándose entre ellos a Hernández de Girón, Ñuño Chavez, Andrés Gatos, Diego Alemán, Gómez Tordoya y Gaspar Sotel. Diego Alemán se había propuesto someter a los Mojos y cayó prisionero de una tribu salvaje que lo victimó a él y a todos sus acompañantes.

Los primeros misioneros que ingresaron hasta el río Samo denominado Heat, fueron los mercedarios del Cusco, los que fundaron el pueblo de San Pedro de Samo, siendo hasta entonces los que más se habían aproximado a Madre de Dios, aún desconocido.

Alvarez Maldonado, descubridor de dicho río, relata que cuando realizó su expedición ya los misioneros estaban familiarizados con los salvajes y eran respetados por estos.

Gómez Tordoya había obtenido autorización en 1561 del Virrey Conde Nieva para viajar al país de los Mojos y conquistarlos, pero fue anulada después para finalmente concedérsela a Juan Alvarez Maldonado.

Era éste un hombre destacado del Cusco que había prestado señalados servicios a la Corona de Europa y conociendo en la Ciudad Imperial las historias que circulaban referentes a las grandes riquezas que se decían había en la región oriental del Cusco, preparó la expedición que terminaría con el descubrimiento del río Madre de Dios.

Dotado de grandes condiciones para estas clases de empresas, desplegó intensa actividad, ingresó en la enmarañada selva hasta el río PiñiPiñi, donde fundó una población a la que bautizó con el nombre de Vierzo.

Continuando su exploración llegó hasta el Alto Madre de Dios, donde fundó el Puerto Buenavista y estableció un astillero, donde construyó embarcaciones para recorrer todo el Madre de Dios, encomendando la primera expedición a su Capitán Manuel de Escobar, la que tuvo un fin desgraciado, pues fue exterminada por los salvajes después de sufrir los ataques del despechado Gómez Tordoya.

La segunda expedición más numerosa, al mando de Alvarez de Maldonado, legó hasta el río Tambopata, de donde retornaron exhaustos al Cusco.

Uno de los sueños de Alvarez de Maldonado había sido llegar a un país de riquezas fabulosas, llamado Paititi, sobre el que circulaban muchas leyendas, una de las cuales lo ubicaba cerca del río Inambari. En 1623, Juan Recio de León hizo una descripción fantástica de desde país, pero no dijo dónde estaba.

En 1661 Fray Domingo Alvarez de Toleto ingresó por Carabaya y llegó al país de los Toromonas, con los que tomó contacto; y en 1780 Tiburcio de la Landa obtuvo permiso del Virrey Jáuregui para explorar la región, pero falleció sin poder cumplir su propósito.

LA TRÁGICA EXPEDICIÓN DE JUAN ALVAREZ MALDONADO

En una horrible mortandad, terminó una de las más trágicas expediciones realizadas a la selva. Fue la que llevó a cabo en 1617, Juan Alvarez Maldonado, para encontrar el país de los Mojos, como se conocía entonces a la zona de Madre de Dios y donde multitud de fábulas que circulaban en la colonia, decían que existían fabulosas riquezas de oro.

Todo había comenzado en realidad muchos años antes, en 1564, cuando Diego Alemán, un desconocido y oscuro soldado español recogió de un curaca la versión de que en el país de los Mojos había oro en abundancia.

Estaba radicado en Cochabamba y sólo en una oportunidad se refiere a él un cronista para decir que le habían encomendado una misión durante una acción militar. Se supone que participó en las luchas de la conquista.

Finalmente, el Gobierno virreinal encargó a Gomez de Tordoya que emprendiera la conquista de Mojos. Este organizó un ejército tan grande que despertó el recelo de las autoridades y temiéndose que utilizara esa fuerza para revelarse contra la autoridad, se le revocó el permiso y se le ordenó dispersar a su gente.

Dos años después se le dio otra autorización similar a Gaspar Sotelo, quien concertó un acuerdo con Túpac Amaru, que estaba refugiado en Vilcabamba, para realizar juntos la empresa la conquista.

Al tener conocimiento de ese hecho las autoridades del Cusco, comunicaron la situación a sus superiores y también fue anulada esta autorización.

Le dieron facultad, entonces, para emprender la conquista de los Mojos, a Juan Alvarez Maldonado. Este formó un ejército de 250 hombres y más de 200 caballos y emprendió la ruta al Amarumayo, con la esperanza de encontrar las fabulosas riquezas de que tanto hablaban los relatos indígenas.

Pero Gómez Tordoya, alegando que seguía siendo favorecido con la autorización para esa conquista, porque no se le había retirado la cédula que se la dio, se sintió también facultado para llegar a cabo la expedición y reuniendo a60 hombres, salió en persecución de Juan Alvarez Maldonado.

Pasando grandes sufrimientos y haciendo increíbles sacrificios, forzó la marcha y llegó primero a un punto por el que Alvarez Maldonado tenía que pasar de todos modos. Allí lo esperó y cuando llegó con su gente se trabó una guerra a muerte entre ambos grupos.

La lucha duró tres días y fue tan violenta y encarnizada que prácticamente se aniquilaron unos a otros. Los pocos que quedaron estaban ya imposibilitados de combatir, cuando los indígenas de la región cayeron sobre ellos y los exterminaron, comenzando por Gómez Tordoya.

Sólo quedaron Alvarez Maldonado, a quien respetaron al parecer porque era hombre entrado en años, un misionero mercedario llamado Fray Diego Martínez y un herrero, Simón López. A Alvarez, le permitieron volver al Cusco. A Simón López lo tuvieron dos años fabricando armas no de oro ¡sino de cobre!.

LOS EXPLORADORES DE LA REPÚBLICA

Siendo joven aún el Héroe de Arica, Francisco Bolognesi, se interesó por la cascarilla y realizó una expedición que siguió la ruta del Inambari. Con el mismo propósito se internó en la región un año más tarde el norteamericano Landener Gibbon.

En los primeros años del siglo pasado fueron los misioneros los que hicieron varias entradas a las selvas de Madre de Dios con el deseo de poder catequizar a los infieles, muriendo algunos de ellos en manos de los naturales.

En 1852 se realizó la expedición del industrial Mendel Galdo, que en una balsa de goma de su invención intentó recorrer el Madre de Dios, pero fracasó en su intento y el inglés Sir Clemens Markham recorrió el Inambari y el Tambopata, también en busca de la cascarilla, que llevó a Europa.

Pero la expedición más notable del siglo pasado es la del Coronel Faustino Maldonado, que partiendo el cinco de febrero de 1861 del PiñiPiñi, con un grupo de compañeros de aventura, recorren por primera vez en toda su extensión el río Madre de Dios hasta que este se une con el Madeira en Brasil.

Como muchas otras que la precedieron, esta expedición tuvo también un fin desgraciado. Había recurrido ya más de 200 km. del Madeira con intención de llegar hasta el Amazonas cuando el 18 de Marzo del mismo año se volcó la embarcación, pereciendo Maldonado y tres de sus acompañantes, perdiéndose también el "diario de la expedición".

Unos años más tarde, en 1873, muere también el coronel prefecto del Cusco tratando de repetir la hazaña de Maldonado, para esclarecer los datos que figuraban en un diario que circulaba por la época como diario de Maldonado.

Otro gran explorador de la Amazonía llega hasta Madre de Dios en busca de caucho en 1894. Es Fermín Fitzcarrald, quien descubre una nueva ruta que une la región de Urubamba con la del Madre de Dios y que ahora se conoce como istmo de Fitzcarrald.

Este pionero de la selva peruana navegó por el Madre de Dios creyendo que era el Purús descubriendo su error cuando ya había navegado gran parte del caudaloso río. Con el deseo de impulsar el desarrollo de la región, Fitzcarrald formó una empresa con dos industriales bolivianos para establecer exploraciones industriales, pero murió cuando llegaba por Urubamba un numeroso grupo de inmigrantes.

En 1901, se formó la Junta de Vías Fluviales con el fin de estudiar el aprovechamiento de los ríos de Oriente en las comunicaciones y por disposición de esta entidad, el primer Comisario de la Región Juan Villalta fundó el 10 de Julio de 1902 Puerto Maldonado, en la confluencia del Madre de Dios y el Tambopata.

El nombre de Madre de Dios, según el padre Aza, se comenzó a generalizar entre 1825 y 1848, según una leyenda que figura en los archivos de Paucartambo, debido a que en una de las riberas del río fue encontrada una imagen de la Virgen.

El mismo religioso anota que es muy posible que el hecho sea cierto ya que en los primeros años del siglo XIX ya se había logrado establecer algunas haciendas en la región, pero luego tuvieron que ser abandonadas debido a los continuos ataques de los belicosos indígenas, por lo que la imagen de la virgen pudo ser dejada por alguno de los pobladores que huyeron.

Siendo Ministro de Fomento el Coronel Pedro Portillo, también vistió el Departamento de Madre de Dios para organizar sus servicios públicos, haciendo un liminoso informe sobre las posibilidades de la región.

Bajo toda la República, Madre de Dios ha seguido siendo una región lejana y olvidada del Perú y el esfuerzo civilizador que se ha desarrollado en el Departamento se debe casi por entero a los misioneros dominicos que han penetrado hasta las más agrestes zonas, atrayendo a la civilización numerosas tribus salvajes, abnegada labor que sigue hasta la fecha.

La ley N° 1782 creó el Departamento de Madre de Dios señalando que tendría por capital Puerto Maldonado. Esta Ley, promulgada el 26 de Diciembre de 1912, es una de las pocas leyes de creación de departamentos que señala con toda precisión los linderos que entonces se fijaron al nuevo Departamento y a cada una de sus provincias.

Es también la más minuciosa de las leyes de su clase, pues señala detalladamente el número y sueldo de los funcionarios políticos, religiosos, de sanidad y policía, departamentales y provinciales, incluyendo a los cinco gendarmes que asignaba a cada provincia. La propuesta para la creación de Madre de Dios fue presentada a la Cámara de Diputados por el Ministro de Gobierno, Elías Malpartida, el 5 de Diciembre del mismo año, siendo el Presidente de la República Guillermo Billinghurst.

EL EJERCITO CUMPLE EN LA SELVA

LA CARRETERA AL MANU

En febrero de 1963, cuando resonaba en el Valle de La Convención en el Cusco, el grito de "Tierra o Muerte" de Hugo Blanco, el entonces Comandante general de la IV Región Militar, General EP Roberto Dianderas, decidió buscar nuevas tierras para que pudieran tener cabida los campesinos de esas y otras zonas que clamaban por parcelas propias.

Nació en esa forma la idea de construir una carretera al corazón del Manu, para hacer posible la colonización de esa región. Con la ayuda de técnicos peruanos y norteamericanos enviados por la Alianza para el Progreso, se comprobó, que en esas selvas, podía utilizarse alrededor del medio millón de hectáreas hábiles para la agricultura y la ganadería.

Después de intensas gestiones, en las que participó activamente el entonces Jefe del Estado Mayor de la IV Región, General EP Marco Fernández Baca, la obra se inició en setiembre de 1963, estando a cargo de la misma el Batallón de Infantería Militar Ollantaytambo N°3, comandado por el Teniendo Coronel Alcibiades Sáenz. Un año después esos trabajos fueron impulsados al ser destinado a esa obra el Batallón José Olaya, uno de los más completos, en su género, en el país.

El kilómetro uno de la carretera está en el pueblo de Huambutío, a 30 kilómetros del Cusco. Sin embargo, la obra propiamente dicha comienza en el kilómetro 210, donde está el pueblo de Atalaya, ubicado sobre los límites de los departamentos de Madre de Dios y Carbón.

El tramo anterior fue construído mucho antes, pero ha sido ampliado por el Ejército, que colabora también en su mantenimiento.

En un principio la vía fue proyectada para que pasara por la margen izquierda del Alto Madre de Dios, beneficiando al valle de Itahuanía. Posteriormente, ese criterio varió, al comprobarse que hasta Shintuya, en el kilómetro 265, la margen derecha es más poblada y rica. Por eso, la carretera recién cruza el río en ese sector. Ahí frente a la misión de los dominicos, se construirá un puente de 240 metros de luz.

Actualmente el mencionado camino está superando los últimos contrafuertes de la cordillera del Pantiacolla, ingresando a la selva baja. Está en el kilómetro 265, poco antes de la cual se ha construido el Campamento de Aguas Calientes.

Se calcula que para llegar al río Manu, meta final de esa obra, faltan todavía cerca de 60 kilómetros, que de acuerdo a los cálculos de los técnicos militares, demandará más de cinco años de labor.

Inicialmente Jefe del B.I. José Olaya, fue el Tnte. Crnel. Ernesto Salinas. En un principio la vía se construyó con la colaboración del programa de Ayuda Militar de los Estados Unidos. Actualmente es subvencionada íntegramente con dinero proveniente de los Ministerios de Transportes y de Guerra.

 

LOS HEROICOS MISIONEROS DOMINICOS

"bechikakirórira magátiro,

gabeirórira magátiro

shintarórira magátiro"

(Sonora canción machiguenga "al Hacedor de todas las cosas, a quien tiene poder sobre todas las cosa, al Sumo Señor de todas las cosas")

Mientras la República dormía plácidamente al compás de sus gastrointestinales avatares políticos en beneficio de sus cursis actores, allá lejos, en donde la patria termina o nunca comenzó, hace más de 85 años que los misioneros dominicos van luchando por una suerte de peruanos olvidados desde siglos en un territorio lleno de posibilidades pero sin ninguna oportunidad.

Ellos fueron a través de los ríos, levantando su cruz de amor y civilización. Ellos han reconquistado heroicamente un territorio perdido.

La República reconoce esa labor inmensa, de aquellos hombres que vistiendo el hábito blanco que llevara Santo Domingo de Guzmán hace ocho siglos, abrieron una nueva Patria peruana.

Los dominicos, como aquel Domingo de Guzmán, dicen humildemente: "Nuestra pequeña historia es la fragosidad de la selva y las heladas punas, los nevados y la bravura de los ríos, la indolencia y el abandono de las tribus, de grupos humanos que están forjando un Perú nuevo, y el heroísmo de unos hombres y mujeres que se han hecho viejos, trabajando de sol a sol, en la soledad y el sacrificio.

"Fue y es aún un programa difícil, sin comodidades ni salario, sin descanso ni consuelos, desengaños, fracasos y enfermedades y hasta una tumba desconocida.

"Un capítulo más de la fértil historia del Perú y de la Orden Misionera y Civilizadora".

"Quien no conozca el, o lo conozca superficialmente, no puede darse cuenta y muy raras veces comprende, la labor realizada y la que realizan los misioneros. Labor que ya está dando frutos, en estos 85 años, pese a la lucha continua a que está sometido el misionero por la falta de recursos económicos".

"Respetando las culturas aborígenes como precario relicario nacional, el misionero ha implantado en la selva, con su tesón y entrega, la esperanza y la alegría en la Fe, y la integración paulatina a la vida nacional, por la formación de los pueblos. Ha hecho PATRIA".

"Ha luchado, hasta con riesgo de su vida, por la defensa de los derechos humanos, denunciando e impidiendo la explotación del indígena, y en muchos casos, ha tenido el deber sagrado de salvaguardar la integridad y el decoro de la Patria. Ha sido y es el portavoz de los deberes y derechos del ciudadano, ha implantado escuelas, centros agropecuarios y núcleos de colonización.

"Así la Iglesia se une por medio de sus hijos a los hombres de cualquier condición, pero especialmente con los pobres y afligidos, y a ellos se consagra gozosa. La Iglesia no indica para sí otra autoridad que la de servir, con el favor de Dios, a los hombres con amor y fidelidad".

RELIGIOSOS MISIONEROS DOMINICOS

Los primeros dominicos que abordaron esta empresa fueron procedentes de España: Mons. Ramón Zubieta, el P. José Ma. Palacios, P. Francisco Cuesta, P. David Martín y los hermanos Cooperadores Fr. Frutos Martínez y Fr. Emilio Iborra.

Los siguieron los religiosos de la Provincia de San Juan Bautista del Perú, el P. Alberto Delgado, P. Aimón Ferrer y FR. José Torres.

Y desde 1906, comenzaron a llegar los misioneros procedentes de la Provincia de España hasta el día de hoy. Solamente hasta 1960, ya habían venido más de cien.

Religiosos, Sacerdotes y Hermanos Cooperadores, fueron dejando en estas selvas lo mejor de sus vidas, algunos encontraron la palma del martirio, otros consumiéndose en la árdua labor de penetrar esta selva y cuantos siguen viviendo, recogiendo frutos ubérrimos e imprimiendo un nuevo avance y progreso a esta parcela del Perú.

MISIONERAS DOMINICAS DEL SANTÍSIMO ROSARIO

No sería completa la obra sin la colaboración de la mujer. Su ternura maternal, su delicadeza de espíritu y su solicitud por el detalle, es insustituíble. Nadie podía emprender la educación de la mujer en nuestras selvas más que la mujer misma. Su exquisita delicadeza en el cuidado de los enfermos y su vida consagrada a Dios y a las almas, mediante la educación de la juventud indígena; fue la temeridad, la audacia, la imprudencia y la "locura" que emprendió Mons. Zubieta para traerlas a la selva.

La primera respuesta en los conventos de España la dieron las Madres Ascención Nicol, Paz Velasco, Visitación del Rosario, Aurora del Stmo. Sacramento y Rosa Guzmán.

El año 1915 fue el penoso, admirable y trascendental viaje a Puerto Maldonado de las primeras Misioneras Dominicas.

En el año 1918, con la fundación de la Congregación, ya no fue solamente Puerto Maldonado, sino que comenzaron a establecerse en distintos puntos estratégicos del Vicariato: Iberia, Quincemil, Sepahua, Quillabamba y Koribeni, donde siguen trabajando.

 

MISIONEROS SEGLARES

Pioneros de la nueva era de la Iglesia con la incorporación del laico y el seglar a la obra del apostolado.

Actividad que muchos no entienden aún y otros sin comprender, admiran. Hombres y mujeres, maestros, médicos, enfermeras, mecánicos, profesionales, solteros y casados, que supieron comprender el llamado de la Iglesia y dijeron: ¡presente!

Y han llegado hasta el más avanzado puesto misional para ofrecer su servicio a la Iglesia. Los primeros ingresaron a la selva el año 1953 y en 1954 se aprobaron los primeros Estatutos de la Asociación, que reglamentaron su noble compromiso.

Vienen de todas partes: del Perú, de España, de México sin otro compromiso, ni otra ilusión que la de entregar algo de su propia vida por la Iglesia que les llama.

Y los que no llegan a esta selva y se sienten "misioneros seglares", trabajan por este rincón al servicio de la Iglesia en centros cercanos a su propia casa y país.

ACTIVIDADES SOCIALES

La primera actividad del misionero fue la de abrir rutas y establecer vías de comunicación. Ellos hicieron posible el camino del Paucartambo que le valió a Mons. Zubieta la Medalla de Oro "Eulogio Delgado", por ser el mejor explorador en 25 años. Estuvieron en primera fila cuando se trató de abrir la trocha que es hoy carretera Maldonado – Quincemil y podemos decir que palmo a palmo corrigieron mapas, establecieron las mejores vías de acceso y merecieron hasta la fecha ser miembros de la Sociedad Geográfica de Lima.

Establecieron el primer teléfono entre Cusco y Quillabamba y Cusco – Paucartambo – Asunción.

La ruta del ferrocarril Cusco – Santa Ana fue establecida con el empeño y orientación de los misioneros, así como las carreteras de penetración a Quillabamba y el Alto Madre de Dios.

"Cuando se haga el recuerdo de los conocimientos alcanzados en el conocimiento de la selva peruana, habrá que adjudicar a los misioneros dominicos gran parte de las conquistas geográficas logradas en beneficio de la cultura peruana. Ellos han despejado muchas incógnitas que envolvía el estudio de la montaña particularmente en el territorio que tienen encomendado y que comprende las hoyas del Urubamba y del Madre de Dios (C.G. Rossel de la Sociedad Geográfica de Lima).

Ayudaron los misioneros, con su adentrarse en los ríos de la selva, al mejoramiento de la administración pública en tan apartadas zonas, estimularon el desarrollo de trabajos forestales y vincularon prácticamente al territorio nacional zonas inexplotadas.

Hicieron croquis y planos de los numerosos ríos que llevan sus aguas al Manu, al Piedras, al Inambari, Tambopata, Madre de Dios, Urubamba y Purús. Anotaron flora y fauna, recursos alimenticios para la explotación y comercio y aún sin instrumentos de precisión, hicieron un extraordinario aporte a la ciencia.

Establecieron vocabularios y relatos de etnografía y ciencia social y llevados por su vocación misionera en una labor ingente y sacrificada que aún no ha terminado.

NUEVOS PUEBLOS

Como puntos de auténtica labor social y misionera, se han establecido multitud de pueblos e impulsado su desarrollo, a las orillas del Urubamba, del Purús, del Madre de Dios, en sus afluentes y quebradas. Reuniendo familias dispersas han emprendido una auténtica labor colonizadora entre tribus nómades, creando núcleos poblados como Chirumbia, Koribeni, Picha y Timpía, Sepahua, Concepción, Shintuya, donde no hay "ricos y pobres", son "ciudadanos" unidos por la fe, en el trabajo de sus chacras, en la venta de sus productos y en la convivencia pacífica.

Y tienen Iglesia, Posta Médica, Escuela, centros recreativos, canchas de fútbol, aeropuertos y viven sin recortes ni envidias, con la esperanza del progreso.

Han fomentado los misioneros la agricultura, la ganadería y el establecimiento de escuelas o centros de educación técnica.

Impulsores del Cooperativismo en toda la extensión del Vicariato, destacando en forma prominente de la Quillabamba con más de nueve millones de soles de capital.

Sin el influjo de las Misiones no existiría la ciudad de Puerto Maldonado, hoy Capital del Departamento de Madre de Dios. Fracasados los negociantes de la goma y del caucho, fue la compañía de los misioneros, al amparo que supieron obtener de las autoridades y las escuelas que fundaron, con el pequeño hospital, lo que retuvo a los primeros habitantes.

En los poblados establecidos por los misioneros se han creado centros culturales, clubes deportivos y lugares de esparcimiento. Salones parroquiales, cines, bibliotecas y hasta Casinos como el Centro Social Sepahua.

LABOR EDUCATIVA

El capítulo de educación va unido a la historia de las misiones desde el comienzo.

A veces a los frailes se les ocurren ideas geniales y esto le pasó a Mons. Zubieta. Cuando llegó a la selva se dio cuenta que la primera necesidad era quitar la roña y dar lustre y brillo a aquellas cabezas por dentro y por fuera.

Así fue como los frailes abrieron en las selvas de Madre de Dios la primera escuela del Departamento, en San Luis de Manu en 1908 y la primera escuela con internado en Puerto Maldonado en 1910. Pero vio que a los misioneros no se les daba demasiado bien hacer de "mamá". Se le ocurrió que podría traer mujeres a la selva, maestra... para hacer eso ¡imposible!. A todo el mundo le parecía una locura menos a él. Con su tesón trajo de España a las "Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario".

De todas maneras, frailes y monjas no podían con todo y se vio la necesidad de echar mano de seglares.

Pero ¿dónde había seglares misioneros? También hubo que fundarlos. Y así surgió la "Asociación de Misioneros Seglares de Puerto Maldonado" (MISEMA) que comenzó a trabajar en 1953, con el modesto nombre de "Grupo Móvil de Educación Fundamental de la Selva", y hoy mantiene en el Vicariato un sistema escolar propio, en colaboración con el Ministerio de Educación ública.

De esta manera los efectivos educacionales del Vicariato, sostenidos por los misioneros son: 3jardines de la infancia; 23 escuelas de primaria completa; 2 colegios de enseñanza secundaria; 1 escuela normal mixta para la formación de maestros; 9 internados para niños indígenas; y 2 emisoras de telescuelas.

Estos efectivos atienden a 4300 alumnos y 500 niños internos; y ocupan a 60 misioneros seglares, 54 misioneras religiosas y 3 padres misioneros.

 

EMISORAS Y RED

Dos emisoras comerciales están hoy instaladas en el Vicariato de Puerto Maldonado. La primera en Puerto Maldonado desde el año 1957, "Radio Madre de Dios"; la otra en Quillabamba desde 1967, "Radio Quillabamba".

La noticia, el comentario, la música y la cultura, así como los programas de teleducación, unen a los moradores de tan extensa geografía por virtud de la radio. Y siendo instrumento moderno de apostolado, lo es también de esparcimiento en las monótonas horas de los atardeceres de la selva.

Las instalaciones de ambas emisoras no tienen que envidiar en nada a las mejores.

Además la red del Vicariato Apostólico con emisoras en todos los puestos de misión, presta un servicio invalorable a la Corporación Peruana de Aeropuertos Comerciales (CORPAC) con la transmisión diaria para el Servicio Meteorología Nacional. Mañana y tarde los misioneros transmiten el estado del tiempo en los distintos puntos de la selva.

ASISTENCIA SANITARIA

Los dominicos fundaron el primer Hospital de Maldonado y el magnífico hospital de Quillabamba, atendidos por Misioneras Dominicas de Santísimo Rosario, hoy orgullo de la provincia de La Convención e innumerables postas sanitarias en las tres zonas de su geografía.

Los misioneros, por fuerza, han de ser enfermeros para el diagnóstico y la receta de sus enfermos en los Puestos más alejados, han de atender a los heridos y muchas veces resolver de emergencia problemas para el médico o cirujano. Donde ha sido posible, se instalaron consultorios, postas sanitarias y hospitales que posteriormente pasaron a manos de profesionales.

EXTENSIÓN

El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado tiene 248,613 kilómetros cuadrados en su mayor parte dentro de la hoya amazónica del Perú.

Aparte de los límites que le imponen Brasil y Bolivia por el Este, el Vicariato juega a las cuatro esquinas con los Departamentos de Puno, Apurimac, Ayacucho, Junín y Loreto.

Nuestra mejor recompensa y la más valiosa, la que nos anima a seguir nuestra propia vida por este rincón de la selva peruana, es la sangre de nuestros hermanos derramada por Cristo y ofrecida en este altar verde y extenso del Vicariato.

Secretariado de Misiones Dominicas.

OFERTORIO

FRAY JOSÉ TORRES.- Murió ahogado en el Pongo del Ccoñec, Alto Madre de Dios, el 4 de Octubre, cuando acompañaba a Mons. Zubieta en la expedición al Manu. Sumergida la canoa en la correntada del Pongo, toda la tripulación fue en vuelta por los grandes remolinos. Milagrosamente Mons. Zubieta se encontró sentado sobre la canoa cuando escuchó gritar a Fr. José: "Padre dénos la absolución", sumergiéndose para siempre. Fue el 4 de Octubre de 1906.

FRAY BONIFACIO FERNANDEZ.- 12 de Abril de 1911, Surcando el Madre de Dios desde la Misión de San Jacinto a la Cahuela, la canoa dio vuelta de campana sobre un tronco. El Padre se agarró a la canoa volteada pero el hermano había recibido el impacto contra el tronco ya que al encontrar su cadáver tenía hundido el esternón y rotas varias costillas.

FRAY MANUEL GARCÍA MARINA.- Muerto el 3 de Marzo de 1926, a manos de Shajo. 13 expediciones había hecho con el P. José Alvarez a los huarayos, dominaba perfectamente su idioma, era querido por ellos, incluso de su asesino, que le había recibido varias veces en su casa.

El 21 de Febrero comenzó el viaje Río Tambopata arriba, hasta el río La Torre, donde estaba Shajaó huido de unos robos que había efectuado y temeroso de que le buscaran creyó este que el hermano llevaba esa misión, le disparó en una mano. Fr. Manuel le dijo que solamente venía a visitarle como otras veces, pero otro disparo le atravesó la espalda. Caído al suelo fue rematado a flechazos. Las mujeres de Shajaó que se opusieron a la matanza cubrieron su cuerpo con arena y lloraron.