El Consejo Nacional del Ambiente

(Continuación de la exposición del Presidente del Consejo de Ministros)

A ese marco se suma la creación del Consejo Nacional de Ambiente; organismo público creado en diciembre del año 94, mediante Ley 26410 y que, si bien tiene un proceso de reciente desarrollo, ha definido una estrategia clara asociada a un modelo, el cual, utilizando la capacidad instalada del gobierno y el importante conjunto de iniciativas dispersas del sector privado, permite conducir un proceso que nos lleve mediante acciones concretas, bien definidas y priorizadas a establecer las bases del largo proceso que toma hacer del país una nación que logre un desarrollo sostenible.

Es utópico considerar que los indicadores crecientes de contaminación de ríos en el país o zonas costeras, van a estabilizarse en los próximos dos años, en que van a reducirse estas líneas en los próximos cuatro años.

Es utópico pensar que los niveles crecientes de deforestación y pérdida de ecosistemas, van a revertirse en el corto plazo.

Es utópico que tengamos en tres años una generación de estudiantes escolares con una conciencia ambiental adecuada.

El sólo resultado de estabilizar los niveles de contaminación que hoy son crecientes, o estabilizar los niveles de forestación o desertificación que también van en aumento, va mucho más allá del mediano o largo plazo.

Una generación de egresados escolares con conciencia ambiental, puede tomar fácilmente diez años.

En este sentido, es indispensable crear las bases ahora y no seguir diagnosticando y analizando, lo que nos lleva en muchos casos a la inacción, o lo que es peor, a perfeccionar la crítica que ciertamente es tema atractivo para cualquier escenario político.

No existe ningún país industrializado o desarrollado que se precie a sí mismo como ambientalmente sostenible.

Visión de la Estrategia Ambiental

En ese sentido, la propuesta del modelo estratégico ambiental del país, supone promover y desarrollar el desarrollo sostenible con un equilibrio entre el desarrollo socioeconómico, la utilización de los recursos naturales y la conservación del ambiente.

Sistema Nacional de Gestión Ambiental

La estrategia ambiental tiene tres componentes fundamentales: un Sistema Nacional de Gestión Ambiental, mediante el cual el conjunto de unidades ambientales que hoy actúan como un grupo inorgánico y desarticulado, funcionen como un sistema, en el que cada decisión incorpore los intereses de los demás sectores. Para ello, la cooperación internacional, orientada a nuestra agenda y necesidades, del BID, AID y PNUD, será un instrumento valioso que permitirá ver resultados concretos a la mitad de 1998, no antes.

Ahora construiremos el sistema con base técnica adecuada y concertación seria. Este sistema debe, además, asociarse a un nivel público central, regional y local, así como un sector privado en el que múltiples iniciativas y valores están a la espera de ser desarrollados y conducidos.

Estrategia Nacional para el Desarrollo Sostenible

La estrategia nacional ambiental visualiza como componentes una readecuación de la normatividad ambiental y del nivel técnico, que debe ser fortalecido.

Quiere, además, en aras de eficacia en uso de recursos, no concentrar la acción solamente en regulación y control, como muchos países han experimentado. Más bien, tomar aquellas experiencias que hoy día dan más resultados, como son una concertación de políticas, plazos y metas con el sector privado.

Por último, un profundo esfuerzo para promover inversiones exitosas en proyectos de desarrollo sostenible.

Descubrimos entonces, que hay múltiples escenarios y espacios en los cuales una inversión puede enfrentar problemas de pobreza, de desarrollo y de mejora ambiental.

Hoy en día, inversionistas privados nacionales están asociándose con comunidades andinas en la zona de Porcón - Cajamarca, en un modelo bajo el cual se hacen plantaciones de bosques de pino, especie con un gran potencial comercial, con rentabilidades muy interesantes, que significan un beneficio para los propios inversionistas y las comunidades que participan de la renta. Además, se genera una mejora en los ecosistemas, en la formación de suelos, mejoras de pastos para la ganadería, protección contra la inclemencia del clima para cultivos, protección de la cuenca hídrica, etc. Es decir, una inversión que tiene múltiplos generadores.

¿Cuántos más enfoques como éstos tendremos en el país?. ¿Cuánto más invertiremos en flota pesquera, por ejemplo?. ¿Cuántos empresarios están dispuestos a invertir en piscigranjas para consumo humano?. ¿Cuánto más seguiremos invirtiendo en ganadería de reses y cuándo pasaremos a invertir en escalas más importantes en ganaderías de camélidos en las zonas andinas, mucho mejor adaptado a los suelos y a los pastos?.

Para dar un ejemplo, en el caso de la pesca, las cuotas anuales para el caso de la anchoveta que es una especie plenamente explotada, son y van a ser, en los próximos años, del orden de los ocho o nueve millones de toneladas.

Un cálculo teórico es que con una pesca de ciento cincuenta mil toneladas métricas día y ciento ochenta días de pesca, o sea la mitad del año, tenemos una capacidad de flota de 27 millones. O sea, actualmente en libros, el Ministerio de Pesquería tiene una flota capaz de pescar 27 millones para cuotas asignadas de 8 millones; pero, lo que ha pasado es que al haberse realizado el censo que se está depurando, se ha encontrado que en lugar de 725 embarcaciones existen mil quince. Hay que depurar estas cifras.

Y un ejemplo de la potencia de pesca es que en los ocho primeros días de esta nueva cuota de tres millones ya se llevan quinientos cuarenta mil toneladas pescadas. Entonces, esto nos llevaría a la conclusión de que en 48 días se puede cumplir con la cuota.

Entonces nos hacemos la pregunta, y el de la pesca es un simple ejemplo, ¿hasta cuánto se tiene que seguir invirtiendo en la flota?. Y así cada sector tiene su realidad, pero quería mencionar esto, porque tengo las cifras a la mano y es importante ser consciente del esfuerzo de pesca en los otros sectores en sus respectivas realidades.

He aquí pues el camino en el que puede ganarse mucho si queremos, si generamos este mínimo entendimiento, en que no sea el Estado el inversionista sino el que promueva las inversiones, el que difunde las oportunidades y que logre que la inversión privada en este país se asocie a una oferta natural muy valiosa.

Ello permite señalar que el objetivo, la estrategia, tiene una profunda articulación con un esfuerzo de apoyo a la reversión de la pobreza, a una mejora en la calidad de vida y a fortalecer el posicionamiento competitivo del país.

Varios sectores industriales y productivos del país saben ya de las normas ambientales difundidas en el comercio internacional; de las implicancias de las normas, de las medidas compensatorias contra subsidios ambientales o dumping, y de las condicionalidades ambientales en la inversión y en el crédito.

Mientras más pronto se adscriban a una política ambiental seria, más competitivos serán ellos y más lo será el país.

El tema ambiental es pues un tema de posicionamiento, es una tendencia de la cual el Perú no puede sustraerse.

La estrategia está asentada en tres frentes.

Como ustedes ya conocen, uno verde de uso sostenible de los recursos naturales, un frente marrón de fomento de la calidad ambiental y control de la contaminación, y un frente azul de desarrollo de conciencia y educación ambiental.

Las metas globales de la estrategia que serán desarrolladas por el CONAM son conformar un Sistema Nacional de Gestión Ambiental desarrollado con el conjunto de autoridades ambientales del gobierno central, regional y local; la formulación de un Plan Nacional de Acción Ambiental que nos diga qué hacer primero y qué hacer después; un Fondo Nacional Ambiental que permita configurar un mecanismo en que la agenda ambiental peruana pueda ser sometida a la cooperación internacional y sobre esa base desarrollar una creciente capacidad de agrupación de recursos hacia una agenda propia y que eleve la capacidad de gestión. Reconozcamos que la Cooperación Ambiental Internacional ha estado con frecuencia orientada a la agenda de los cooperantes y no a la nuestra.

También, un Sistema Nacional de Información Ambiental, a fin que el cúmulo de información existente pueda llevar a la acción mediante un sistema de alta tecnología abierta que permita asociar redes de información existentes y que ponga a disposición del sector público y privado, información para la gestión ambiental; el desarrollo de estudios de impacto ambiental transectorial como eje de un mecanismo de prevención de actividades productivas, que reconozca los que existe más allá del sector al cual pertenecen, y desarrollar y elevar la capacidad técnica, científica y educativa requerida para tomar decisiones ambientales adecuadas y con ello promover el apoyo político a nivel de país y de la cooperación internacional.

En ese sentido, el Plan de Acción propuesto por el CONAM tiene la siguiente estructura: diversos componentes, metas generales y específicas. El frente verde: la utilización sostenible de los recursos naturales. El frente marrón: el fomento y control de la calidad ambiental. Y el frente azul: la educación. Como metas generales tenemos; la estructura básica del Sistema Nacional de Gestión Ambiental, los Lineamientos de Evaluación de Impacto Ambiental transectorial, la estructura básica del Sistema Nacional de Información Ambiental, el Reglamento de Parámetros de Contaminación, el Fondo Nacional Ambiental, la obtención de la contribución transectorial, la capacidad de gestión ambiental descentralizada, la puesta en marcha de los diez mejores proyectos regionales, el fortalecimiento de las Comisiones Nacionales, el desarrollo de una posición sólida y concertada en tratados, el Manual de Participación Ciudadana y el tema del arbitraje ambiental. Como ven, es una meta muy ambiciosa que se espera que queda ser concluida a fines del año 97 y que servirá de base para todo el esquema.

Permítanme finalmente compartir algunos elementos que aún siendo muy precisos pueden apoyar en la definición de la estrategia ambiental. Debemos pasar de una visión tradicional del tema ambiental en la que el desarrollo pasa por la dirección ambiental en el que, el que contamina se ahorra costos y ciertamente al exteriorizarlos se los crea a otros, el que contamina paga y que las agresiones ambientales las enfrenta el Estado en base a regulación, control y sanción a una nueva visión que apunta a que el desarrollo, no supone una agresión ambiental necesariamente, que las prácticas industriales contaminantes son tan malas para el ambiente como para el negocio, que el que no contamina gana pues se posesiona adecuadamente en un mercado de consumidores bien informados y que es el mercado y no el Estado, el que estimula y acicatea más intensamente la adecuación ambiental y la reconvención tecnológica. Los consumidores evalúan la calidad ambiental de las empresas y sus productos, el valor de una empresa es afectado por una responsabilidad ambiental, el mercado internacional no admite ventajas de costos vías subsidios ambientales.

En este sentido, las tecnologías limpias constituyen un elemento fundamental que permiten saltar etapas y acelerar la curva tecnológica. La reinserción financiera ha traído en parte también una inserción ambiental. Las tecnologías limpias consiguen un menor uso de insumos, mayor eficiencia y mayor competitividad, ahorran costos de adecuaciones sucesivas y permiten acceso a financiamiento comercial sin esperar subvenciones ni subsidios.

Y finalmente veamos el potencial de nuevas oportunidades que traen consigo una nueva visión de nuestros recursos naturales: en la ganadería de camélidos, acuicultura y ganadería amazónica en donde la preferencia está, por ejemplo en pescado y carne de monte, superando largamente la de res, donde se han producido inversiones muy grandes y ambientalmente dañinas. Prácticamente se han eliminado bosques para poder adecuar estos suelos al criado de ganado vacuno.

Nuestra Amazonía, con especiales características, debe ordenarse territorialmente a fin de aprovechar sus recursos sosteniblemente. Forestería en zonas forestales. Ganadería en zonas de aptitud ganadera. Agricultura, especialmente en zonas de tal capacidad de uso mayor. Turismo de la naturaleza. Ordenamiento poblacional. Gas y petróleo con prácticas adecuadas de prevención y manejo de contingencias, lo que requiere conducir adecuadamente nuestras capacidades. Esto requiere pues, conducir adecuadamente nuestras capacidades.

Por el lado de la Sierra, tienen la forestería que ya he mencionado y el uso de sus especies vegetales. En cuanto a la hidroenergía, donde aprovechamos muy poco de nuestro potencial de generación eléctrica limpia, actividades de ecoturismo en reemplazo de ganadería o productos orgánicos de café en la sierra central o zonas como Villarrica.

Finalmente, reconociendo ese impresionante potencial del uso de nuestras plantas peruanas, que para cualquier peruano pueden ser innovadoras como son 36 especies para producir aceites y ceras, 90 para ornamentarles, 100 para utensilios y herramientas, 35 para bebidas de diversas sabores, 37 especies aromáticas y cosméticas, 524 comestibles de nuestra selva. Especies nativas: 401 especies para extraer madera, 21 para extraer látex, 110 para materia prima de colorantes y tintes naturales, 22 para condimentos, 334 con las cuales se producen tóxicos y 3,213 para uso medicinal.

En cuanto a ejemplos de lo que se viene haciendo, tenemos por ejemplo, que en la agricultura, para el año 1997, se van a sembrar 100 millones de plantones para reforestar 100 mil hectáreas en la zona de Sierra. De estas 100 hectáreas, 80 mil son de eucaliptos para exportar, chips de eucalipto para la industria del papel. En el sector Salud, por ejemplo, se viene gestionando una donación importante para reforestar 30 mil hectáreas de la zona cocalera.