Congreso de la República del Perú
Propuesta de trabajo

MAGÍSTER Daniel Fernando Abugattás Majluf
PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA,

Debemos tomar conciencia de la invalorable oportunidad que nos otorga el pueblo Peruano para trabajar por un órgano capaz de crear las condiciones necesarias que el país requiere para alcanzar el desarrollo social y económico, así como la transformación profunda que el nuevo gobierno se propone lograr de la mano con el pueblo.

 Para este periodo, que me toca presidir el Congreso, planteo algunas medidas a desarrollar en el corto plazo. Voy a alcanzar los lineamientos básicos para elaborar una agenda común, considerando prioritariamente los siguientes ejes temáticos: Seguridad ciudadana, lucha contra la corrupción, lucha contra la criminalidad organizada, políticas de inclusión social, desarrollo económico, mejora de las condiciones laborales de la población, entre otros.

El primer eje temático que debemos desarrollar en una agenda legislativa concertada es el fortalecimiento de la seguridad ciudadana. El Informe Anual 2010 de Seguridad Ciudadana, elaborado por el Instituto de Defensa Legal, nos presenta cifras oficiales del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público que resultan sumamente preocupantes: Los delitos reportados contra la vida, el cuerpo y la salud se han incrementado en más de 20%; a los que hay que agregar asaltos y robos, hurtos, delitos sexuales y diversas formas de violencia urbana, que han convertido a la seguridad ciudadana en el problema percibido por la ciudadanía como el más urgente en resolver. Nuestro pueblo requiere protección para su vida, su integridad personal y la propiedad privada, derechos que son inherentes a la dignidad de nuestros compatriotas.

En esta Legislatura dedicaremos el tiempo necesario para que las comisiones y el Pleno del Congreso traten en forma prioritaria y exclusiva todas las propuestas que contribuyan a fortalecer la seguridad ciudadana y la lucha contra la criminalidad.

Esta nueva política de legislar nos permitirá dictar leyes necesarias, normas de calidad y no enfrascarnos en temas menores. No confundamos la eficacia del Parlamento con la producción cuantitativa de leyes. Nos acercamos ya a las 30 mil leyes promulgadas. Incluso el Ejecutivo se ha preciado de haber aprobado más de 17 mil normas en los últimos cinco años. Los resultados de este enfoque saltan a la vista: cada día la distancia entre el Estado y el pueblo es mayor. Los ciudadanos sienten que con leyes simbólicas y no sustantivas no se resuelven sus problemas fundamentales.

Frente a ello, planteo llevar una reforma político institucional que nos permita consolidar el verdadero rol que corresponde al Parlamento en todo sistema democrático: representar, para convertir este Poder del Estado en la auténtica voz del pueblo. Pongamos el Congreso al servicio de todos los peruanos. Vayamos al encuentro de los ciudadanos, escuchemos sus problemas, canalicemos sus requerimientos y esperanzas.

Propongo ampliar la Semana de Representación Política y establecer la Semana de Representación Institucional, para llevar a las comisiones y, luego, en la medida de lo posible, al Pleno del Congreso, a sesionar fuera de Lima, así como implementar las oficinas descentralizadas, sin aumentar la planilla, para pasar del Congreso centrado en el protocolo y la forma, a un Parlamento que camine de la mano con el pueblo, buscando convertirlo en una institución viva, cercana al ciudadano de a pie, un Congreso al que no se considere un simple edificio frío, ajeno a la realidad nacional.

El fortalecimiento de la función de Representación Política implica, necesariamente, efectuar la adecuación de la infraestructura del actual Parlamento. En tal sentido, la Oficina de Participación Ciudadana se reorientará a la Representación Política y se destinarán trabajadores del Servicio Parlamentario, debidamente entrenados, para concurrir a diversas localidades de nuestro país e identificar las principales demandas de los ciudadanos, verificar el adecuado funcionamiento de las instituciones y organismos públicos y diagnosticar los principales problemas locales que requieren atención, debiendo, al final de su jornada, informar a los señores congresistas de la región, a las comisiones parlamentarias y a las órganos o autoridades competentes para que estos, según su competencia, propongan las medidas correctivas necesarias, todo lo cual se publicará, además, a través del Portal institucional del Congreso.

De otro lado, en esta Oficina de Representación Política se implementará un Área de Mediación y Prevención de Conflictos Sociales, para contribuir en tan importante tarea que desarrolla la Defensoría del Pueblo y la Presidencia del Consejo de Ministros. No podemos soslayar que de acuerdo al reporte de conflictos sociales número 88, emitido por la Defensoría del Pueblo, existen 217 conflictos sociales registrados, entre activos y latentes. Asimismo, que las encuestas de opinión revelan que los ciudadanos de todos los niveles socioeconómicos reclaman un rol activo del Congreso de la República en esta materia.

Nuestro Reglamento Interno establece en su artículo 23°, literal “f”, que constituye un deber funcional de los señores congresistas “contribuir a mediar entre los ciudadanos y sus organizaciones y los entes del Poder Ejecutivo”. Para que el ejercicio de dicha facultad sea óptimo, necesitamos complementar la norma reglamentaria incluyendo una disposición mandatorio.

Apreciados colegas y pueblo en general, el Parlamento de los últimos tiempos tiene pendiente la tarea fundamental de contribuir con la inclusión social, de trabajar para que los beneficios del crecimiento económico lleguen a todos nuestros compatriotas. Ello exige priorizar en nuestra agenda los proyectos que busquen desarrollar esta política que es vital para el Proyecto Nacional.

Para que la inclusión tenga el tratamiento amplio que requiere, voy a proponer la creación de la Comisión de Inclusión Social, instancia que estará encargada de efectuar el seguimiento de las políticas de Estado que se establezcan al respecto, sin generar mayor gasto, dado que contamos con profesionales del Servicio Parlamentario capacitados para brindar asistencia y asesoramiento técnico.

Como parte de la reforma político institucional, requerimos fortalecer la función de control parlamentario, impulsar el control político respecto de la conducta de los altos funcionarios, fiscalizar el buen uso de los recursos del Estado y asegurar la eficacia de las políticas públicas. No podemos negar que esta facultad contribuye a edificar un Parlamento representativo de la voluntad popular, con autoridad para hablar a nombre del pueblo que no tolera la corrupción y que rechaza los abusos de poder.

El control parlamentario tiene como presupuesto esencial para ser eficaz la información y ésta se obtiene efectuando un control previo, concurrente y posterior sobre los actos en los cuales se pueden producir las irregularidades o configurarse actos de corrupción, haciendo un seguimiento de las normas que regulan el uso de los recursos públicos y el cumplimiento de las mismas. Por ello, propondremos al Pleno la conformación de una comisión especial encargada de evaluar la ejecución presupuestal y de asegurar la ejecución del Presupuesto por Resultados. De esta manera, podremos contar con la información precisa y oportuna sobre el avance de su ejecución y adoptar también las medidas que sean necesarias para el mejor uso de los recursos públicos que pertenecen a todos los peruanos. Por ello, proponemos la formación de dos subcomisiones dentro de la Comisión de Fiscalización y Contraloría: una de seguimiento y control de obras públicas, y otra encargada del seguimiento y control de la adquisición de bienes y contratación de servicios del Estado.

Finalmente, considero necesario retomar el debate sobre la reforma política pendiente: la revocatoria del mandato congresal, la inmunidad parlamentaria, el voto preferencial, la lucha contra el transfuguismo, entre otros aspectos centrales vinculados al régimen político democrático. Iniciemos el debate y presentemos señales claras a la ciudadanía que este Congreso va a cambiar y que tiene una aspiración innovadora y responsable.

Estos son, colegas congresistas, los ejes de la agenda común que propongo trabajar en esta Legislatura, en la búsqueda de fortalecer la legitimidad, credibilidad e imagen del Parlamento para convertirlo en una institución fuerte, capaz de sobreponerse a los problemas que podamos tener.
Les pido para ello trabajar con transparencia, humildad y con voluntad de concertación, pero, sobre todo, cumplir con el juramento de servir a la Patria y no servirnos individualmente.

Muchas gracias.

Congreso de la República